409–711

Reino visigodo

En el 409 vándalos, suevos y alanos entraron en Hispania sin encontrar resistencia. Para frenarlos, Roma autorizó a los visigodos a asentarse en el sur de la Galia y a controlar territorios de la península, y en el 418 un pacto con el Imperio dio origen a su reino, con capital en Tolosa.

En el 507 los francos los vencieron en Vouillé. Perdieron la Galia salvo Narbona y la Septimania, se trasladaron a Hispania y tomaron Toledo por capital. Leovigildo incorporó el reino suevo del noroeste en el 585, y Recaredo abandonó el arrianismo por el catolicismo en el III Concilio de Toledo, en el 589.

Los bizantinos, instalados en la costa del sur desde el reinado de Atanagildo, no fueron expulsados hasta Suintila, en el 625. Hacia el 654 Recesvinto dio a godos e hispanorromanos una sola ley, el Liber Iudiciorum. Las luchas de la nobleza por el trono debilitaron la monarquía, y en el 711 comenzó la conquista musulmana.

Queda poco en pie: un puñado de iglesias en el campo, como San Juan de Baños, fechada por su propia inscripción en el 661, ciudades excavadas como Recópolis y las coronas votivas de Guarrazar. Casi todo lo demás está bajo las ciudades que vinieron después o en las salas de un museo.

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